Todo es relativo... a los demás.
Cómo las comparaciones sociales moldean nuestra satisfacción.
El poeta persa del siglo XIII Saadi Shirazi describió cómo las comparaciones sociales moldean nuestra satisfacción subjetiva de una manera que se ha hecho famosa:
Lloré porque no tenía zapatos, hasta que conocí a un hombre que no tenía pies. - Saadi Shirazi (1258)
A menudo asumimos que nuestras metas en la vida están definidas por estándares objetivos de comodidad y aspiración, como tener un buen trabajo y una familia feliz. Sin embargo, la historia de Saadi resume una verdad simple: nuestra felicidad depende en gran medida de cómo nuestras circunstancias se comparan con las de los demás.
La historia de las ideas me parece apasionante. Así que comencemos con una breve historia de la ciencia de la comparación social. Con el surgimiento de las ciencias sociales en el siglo XX, la idea de que nos comparamos con otros comenzó a estudiarse sistemáticamente en sociología, psicología y economía.
Economía: A la gente le importa su ingreso relativo..
En su libro clásico sobre el consumo conspicuo y el estatus social, The Theory of the Leisure Class, Veblen enfatizó las preocupaciones por el éxito económico relativo:
El objetivo buscado por la acumulación es destacarse en comparación con el resto de la comunidad en términos de fuerza pecuniaria. Mientras la comparación sea claramente desfavorable para él, el individuo normal y promedio vivirá en una insatisfacción crónica con su situación actual. - Veblen (1899)
El economista Duesenberry argumentó, en su libro de 1949 Income, Saving and the Theory of Consumer Behavior, que las preocupaciones de las personas por cómo su ingreso se compara con el de otros tienen un impacto no solo en su satisfacción, sino también en sus decisiones de consumo y ahorro. Esta idea se conoció como la hipótesis del ingreso relativo. Dicha hipótesis añadía algo adicional que otras teorías propuestas sobre las decisiones de consumo y ahorro no habían tenido en cuenta.
Por un lado, la hipótesis del ingreso absoluto del economista John Maynard Keynes establecía que el consumo y el ahorro dependían de los ingresos disponibles reales, es decir, de los ingresos que tenían en el momento actual. Milton Friedman mejoró este planteamiento con su hipótesis del ingreso permanente, la cual establecía que el consumo de una persona en un determinado momento del tiempo está determinado no solo por sus ingresos actuales, sino que también por la expectativa sobre los ingresos que tendrá en los próximos años. Esto implica que los cambios temporales en el ingreso no afectan a los patrones de consumo, sino que lo hacen aquellos cambios que sean permanentes.
Aunque la hipótesis de Milton Friedman se acerca mucho a la realidad observada, lo matizado por Duesenberry es de especial importancia, pues dota a las teorías alrededor de los patrones de consumo y ahorro de una capa de complejidad mayor, que permite concretar com mayor detalle dichos patron.es
Sociología: …comparado con un grupo de referencia…
Los sociólogos fueron más allá de esta observación y señalaron que al evaluar nuestros logros en la vida, tendemos a compararnos con personas específicas. En su libro The Psychology of Status (1942), Herbert Hyman propuso el término "grupo de referencia" para describir a las personas con las que nos comparamos. Más tarde, Robert Merton desarrolló el trabajo de Hyman para definir la teoría del grupo de referencia:
La teoría de los grupos de referencia y la privación relativa comienza con la idea simple […] de que las personas toman los estándares de otros significativos como base para la autoevaluación. - Merton (1957)
Sin embargo, señaló la falta de comprensión sobre cómo se forman estos grupos de referencia.
Psicología: …cuyos miembros se parecen a ti
Unos años antes, el psicólogo Festinger había propuesto una teoría relacionada, la teoría de la comparación social, que ofrecía una posible respuesta a cómo se seleccionan los grupos de referencia. En un artículo muy citado, sugirió que las personas utilizan a otros como referencia debido a un impulso de "autoevaluación". Desde esta perspectiva, los grupos de referencia naturales son aquellos compuestos por personas similares a nosotros.
Existe, en el organismo humano, un impulso de evaluar sus opiniones y sus habilidades. […] En la medida en que no están disponibles medios objetivos no sociales, las personas evalúan sus opiniones y habilidades comparándolas, respectivamente, con las opiniones y habilidades de otros. […] La tendencia a compararse con otra persona específica disminuye a medida que aumenta la diferencia entre su opinión o habilidad y la propia. - Festinger (1954)
Bertrand Russell ya había expresado sucintamente esta idea en The Conquest of Happiness:
Los mendigos no envidian a los millonarios, aunque, por supuesto, envidiarán a otros mendigos que sean más exitosos. - Russell (1930)
Como hemos visto, desde diferentes disciplinas se señala un lugar común: cómo nuestro comportamiento y la satisfacción subjetiva por nuestras decisiones no solo se ve influido por las elecciones tomadas de forma absoluta, sino que son evaluadas de forma relativa, en comparación con las elecciones de los demás.
- Ménez.

